1. La soberanía y la gracia de Dios el Padre, el Hijo y Dios el Espíritu Santo en la creación, la providencia, la revelación, la redención y el juicio final.

2. La divina inspiración de la Sagrada Escritura en sus documentos originales y consiguientemente, en su credibilidad y suprema autoridad en todo lo que atañe a la fe y la conducta cristiana.

3. La pecaminosidad universal y la culpabilidad del hombre alejado de Dios, que le acarrea la condenación eterna.

4. El sacrificio vicario del Hijo de Dios, encarnado, único fundamento suficiente de redención de la culpabilidad y del poder del pecado, así como sus consecuencias eternas.

5. La justificación del pecador solamente por la gracia de Dios por medio de la fe en Cristo crucificado y resucitado de los muertos.

6. La obra de Dios el Espíritu Santo que ilumina, regenera, mora en el creyente y le santifica.

7. El sacerdocio universal de todos los creyentes que en la unidad del espíritu constituyen la Iglesia universal, el cuerpo del cual Cristo es la cabeza, comprometidos por el mandamiento de su Señor a la proclamación del evangelio por todo el mundo.

8. La esperanza del retorno visible de nuestro Señor Jesucristo en poder y gloria, la resurrección de los muertos, y la consumación del reino de Dios.